viernes, 24 de diciembre de 2010

Semireflexión de una Navidad


De todas las Navidades que he vivido, hay una que siempre me quedará en el recuerdo. No por los regalos ni por las decepciones, sino simplemente por lo aprendido y porque me di cuenta realmente de que esa persona era la persona.

Era diciembre del 2007 y el trabajo con una ONG en Puno que supuestamente debía tomar solo una semana, es decir, la última semana de noviembre, se alargó más de la cuenta quedándome solo y, muchas veces, sin dinero en un lugar cálido, pero ajeno para mí.

He de confesar que el hecho de estar misio me trajo muchas preocupaciones. No comía, dormía poco y terminé deprimiéndome (juro que trate de no hacer eso). Él único contacto que tenía con Lima, era el teléfono celular y las conexiones a Internet que eran limitadas para ese entonces en Puno.

Para no desanimarme más de la cuenta, una noche me puse a buscar canciones de Navidad. Y la que más me impacto fue la de la Banda Aid. Un conglomerado de artistas británico que en 1984 se unieron para combatir el hambre en África. "Do They Know its Christmas", se llama la canción. Juro que el 'punche' de esa canción me mantuvo sonriendo durante varios días y, creo, que me hizo derramar algunas lágrimas.

Lo que me ocurrió esos meses en Puno, es decir, un departamento de mi país. Me hace pensar dos cosas: que vivimos en un país con distintas naciones, cada una de ellas diferente; y que si yo me sentí así el poco tiempo que estuve lejos de todos, no imagino el sentir de muchas personas que no pasan junto a su familia estas fiestas y que está alejadas de ella por miles de kilómetros. Bueno, creo que esos son otras apreciaciones.

Volviendo al hecho. Aquella Navidad, que al inicio parecía que iba a ser una para el olvido, se volvió alegre, al enterarme días antes que mi enamorada, para ese entonces, iría a Puno a pasar conmigo las fiestas.

Ella llegaría justo el 24 de diciembre, a horas de la tarde (dos de la tarde, si no me equivoco). Está demás decir que una persona que recorre medio país tan solo para verte significa tan solo una cosa: que te ama.

Recuerdo que cuando la vi bajar del autobús, me hizo el hombre más feliz del mundo. Esta demás decir que recibimos las 12 de la noche juntos en la Plaza de Armas de Puno, pelándonos de frío y tratando de reventar algunos cohetecillos de contrabando boliviano.

Creo que esas son las Navidades que valen, aquellas en donde no se recibe regalos, sino gestos de amor inolvidables que te llenan el alma. En donde dejamos de lado lo material y nos centramos en la persona que amamos, en la familia, en el amor.


1 comentarios:

Paola Quiroz on 25 de diciembre de 2010, 2:48 dijo...

... excelso el gesto de Susana ... me recordó a Dante en búsqueda de Beatriz, sólo que en tu historia ella es UN DANTE... muchos abrazos ratoncito y que la familia tenga un bello amanecer... (¿para cuando la parejita?)

... historias como la que compartes nos permiten recordar que no sólo bastan "palabras bonitas" cuando se propone amor :)

... como diría un buen periodista "a los hechos me remito"