viernes, 8 de octubre de 2010

Vargas Llosa, el nobel y demás ocurrencias


Desde que acabé la universidad la carrera de literatura en la San Marcos, el 2004, me dedicaba religiosamente todos los primeros días de octubre de cada año a despertarme temprano (5 ó 6 de la mañana porque a esa hora lo daban) para averiguar quién era el ganador del Premio Nobel de Literatura.

Sin embargo, la mañana del 7 de octubre pasó desapercibida para mí. Entre quedarme acostado en la cama pensando en otras preocupaciones, dejé de lado las noticias del nobel y me levanté para organizarme e ir a mi trabajo. Pero no sé qué pasó por mi cabeza y algo me obligó a prender el televisor (algo que casi nunca hago) y mi sorpresa fue ver unas letras en la pantalla que decían "Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010", mientras la presentadora de noticias comentaba sobre sus obras y demás logros.

Me emocioné, salté y decidí ver en internet las notas en las páginas web de España, pues dudaba que hubiera algo escrito en las de Perú. Luego les mandé mensajes de textos a mis más estimados compañeros de la universidad... Es decir, una alegría y una locura.

..........................

Ayer me puse a recordar cuál fue mi primer acercamiento a la extensa obra de Vargas Llosa. Mmm..., aparte de pintarle la cara (ponerles bigotes o travestirlos) en mis textos escolares, recuerdo que en esa época leí el clásico cuento de Los jefes, también conocido como 'Pichula Cuellar'. Pero agrego que no le presté la merecida atención. Años después, en mi etapa de preuniversitaria me embutí en un par de semanas La guerra del fin del mundo, debido a los comentarios de un profesor de literatura.

La guerra del fin del mundo me hizo soñar, sufrir, reír y llorar..., me hizo vivir. Fue la primera novela épica que me llenó y, para mí, su mejor obra universal porque muestra alegorías mundiales del poder, el fanatismo religioso, la familia, el pragmatismo, la sexualidad, la bondad, el militarismo. Luego vieron sus demás libros y algunas obras de teatro que, la verdad, no me parecieron muy buenas.

..........................

Una de las cosas que no se me borra de la cabeza y que casi no hago, fue recibir una invitación por parte de un profesor de San Marcos a un evento, la presentación de las fotos de Morgana Vargas Llosa en una galería en Barranco. El profesor me dio la invitación ya que él no podía asistir porque se le cruzaba con una actividad académica (la verdad, creo que él me la dio porque era un gran regalo para un estudiante de literatura, le agradeceré siempre por ello); pero se coló una compañera, una señora, al escuchar el apellido Vargas Llosa.

Era seguro que en la presentación de las fotografías en Morgana iba a estar su padre, por eso decidí avisarle a un amigo que es fan de Vargas Llosa. Así fuimos los tres, no de la mano, sino en una combi hacia Barranco.

Al llegar nos topamos con una buena parte de la clase alta limeña, de apellidos compuestos y descompuesto, y nosotros, tres sanmarquinos esperando ver a Mario Vargas Llosa mientras nos distraíamos con las fotos de su hija y tomando copas de buen vino.

Hasta que llegó el buen Mario con su clásico peinado de hace más de seis décadas para saludar (o ser saludo) por todos los concurrentes. Es lógico decir que las fotos de Morgana fueron dejadas de lado para estar junto a Mario Vargas Llosa, posar para la foto o firmar autógrafos.

Nosotros no fuimos la excepción, luego de darle la mano y no tomarnos fotos (¡Por qué joraca no llevamos cámaras!). Él único que había ido preparado era mi amigo, quien tenía un libro de Vargas Llosa entre sus cosas, lo sacó, le prestó su lapicero (pues MVLl no tenía uno, plop) y le escribió una preciada dedicatoria con todo y nombre. Claro que antes le preguntó por su nombre. Ante la respuesta de mi amigo, Mario dijo: "Como el ... Brandon". Chistesito simplón que imagino se lo deben de hacer dicho medio mundo cuando lo conoce.

Entre más copas de vino y apagones en la galería nos fuimos felices de haber conocido al ahora nobel de literatura. Por si acaso, hasta ahora conservo la invitación y una de esas finas copas en donde bebí esa noche, copa "tomada" en medio de los apagones.
Read rest of entry