martes, 10 de agosto de 2010

poema para no ser cantando cuando se tiene miedo


a veces aburre afrontar el destino
sobre todo cuando te sientes agotado
cansado como un cerro
y quieres tirarte en el tiempo
y dormir un ratito cómplice
en el silencio

a veces cuando todo te pesa
como un párpado hinchado
te provoca buscar un lado abierto
de la casa
y recostarte panza arriba
imaginando que aun eres un niño
de seis meses que recibe el
pecho de una madre desvelada

otras veces simplemente
pones tu dedo en el ombligo
y te das cuenta de que el cordón
umbilical es solo un cuento griego
inventado por filósofos
y simplemente te paras frente
a lo imposible mostrando el rostro
descubierto mientras que esperas
que alguien lance la primera piedra
el primer escupitajo

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