domingo, 11 de julio de 2010

Reflexión en verso escrito un domingo por la madrugada


En algún lugar, en algún sueño te soñé
no recuerdo cuándo
no recuerdo ni con quién
pero te vi volando en una nube de miel
extendido de brazos y lanzando gotitas de esperanza
a quienes te veían desde abajo.

Y te amé
una mirada y mi mundo se cayó
una sonrisa y mis sueños volvieron a ser los de antes
los que eran de vida, de esperanza, de verdad
una palabra tuya y fui el hombre que nada con los pies
tan distante de aquel
que solo sabía de versos y de poesía
tan distante de aquel
que se escondía en el humo de un cigarrillo
pensando todo era un bolsa vacía de pan.

Pues una esperanza tuya en mi mejilla
es suficiente para empezar mi luz
para no terminarlo y empezarla otra vez
pues una palabra tuya es lo mejor que puedo escuchar
cada vez que todos dicen no
cada vez que la ciudad cierra sus ojos y voltea el rostro.

Por eso solo me queda decir gracias,
gracias por el latido que me diste aquella noche de vida
gracias porque me hiciste entender que la vida tiene tus ojos
de tu modo de ver el mundo con inocencia, con esperanza de amor.

1 comentarios:

Anónimo dijo...
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