martes, 1 de junio de 2010

Encuentro - Segunda Parte


Recuerdo que esa semana me convertí en algo que no era, en una especie de seductor o afanador sin experiencia. Yo, que era más tímido que perro abofeteado de cachorro, ahora estaba que "gileaba" a una chica que recién había conocida. Sí, yo, el que nunca se atrevía a hablarle a una chica que le gustaba y que si lo hacía se ponía a balbucear sin éxito, espantando a la fémina deseada.
Luego del primer encuentro en la biblioteca, la vi nuevamente allí tratando de resolver unos problemas del famosísimo curso de Razonamiento Matemático. Si mi mente no me juega una mala pasada, ella trataba de encontrar la respuesta de este típico problema de las bolitas agrupadas que se tienen que averiguar cuantas hay al final. Lo cierto era, y en eso mi memoria no me falla, que me acerqué a ella, que me senté a su lado.
-¿Se puede?
-Sí.
-Me recuerdas, ¿no? El amigo de J.
-Ah, sí.
-¿Qué haces?
-Resolviendo un problema de R.M. ¿Sabes?
-Sí, claro.

Y después de unos 15 minutos tratando de resolver lo que no sabía, llamé a mi amigo W, quien al instante desarrolló el problema, explicándole luego a S cómo solucionarlo en un dos por tres. Hay personas que nacen para las matemáticas y otras, como yo, que creemos que lo nuestro es escribir.

Recuerdo también que aquella misma tarde, ambos nos pusimos a examinar nuestras billeteras. No sé muy bien cómo llegamos a ese punto, pero yo me encontraba auscultando el interior de su tarjetero y ella también el mío.
Y sucedió lo que tenía que suceder: encontrar algo prometedor, como todos creo que tenemos en nuestras benditas billeteras y que lo dejamos allí con la "esperanza" de que nadie nunca lo verá. Ella encontró un almanaque de 1998de una marca de cerveza del Cuzco, con una figura en la parte posterior que dejaba ver o insinuaba la silueta de una chica desnuda a contraluz. Un desnudo sutil, pero que a mis 17 años era lo más hot que podía poner entre mis documentos.
¿Roche? Claro, pero no mucho, eso creo. Pues a pocos instantes salió a la luz un almanaque similar al mío pero para mujeres, en donde se veía a un hombre desnudo con una pelota de fútbol tapándoles las "pelotas".
No recuerdo muy bien de que más hablamos ese día, creo que de gustos, de colores, de mil autores; lo que sí se me viene a la mente es que yo cortésmente me ofrecí a acompañarla al paradero de su combi, e hicimos la clásica ruta de todos los adolescentes preuniversitarios que frecuentan Lima Cercado: jironear.
Salimos de la academia preuniversitaria que quedaba a pocas cuadras de Jirón de la Unión y nos pusimos a conversar de n cosas. Lo único que mi memoria no borra es que nos quedamos en medio del puente Trujillo (cuando había unas escaleras que bajaban a la avenida Evitamiento, en donde se podía tomar las combis), mirando como las aguas del río Rímac pasaban mientras ella me comentaba problemas familiares de una amiga suya, problemas que le chocaban tanto a la chica que pensaba en el suicidio.
Luego de la conversa, vi como tomaba su carro para dirigirse a su casa, como subía a la combi, como el carro partía llevándose un puñado de mis ilusiones y esperanzas.

1 comentarios:

YEPSY on 10 de junio de 2010, 0:21 dijo...

Oye me gustó más la primera parte... casi casi me dejaste en suspensoooooooooo...