domingo, 20 de junio de 2010

Reflexiones sobre el día del padre


Hoy se celebra el día del padre, hoy es mi primer día del padre. Confieso que desde que nació mi hijo las cosas han cambiado. El día comenzó a tener más horas, el sueño fue algo que extrañé muchos días, la libertad me supo a ayer, la palabra responsabilidad comenzó a ser conjugada en mi alma. Mi vida cambió, es verdad; pero se hizo más bella, más humana.
Tener un hijo es una de las experiencias más hermosas del mundo. Ver cómo nace un niño, luego de una serie de complicaciones extremas, es algo sumamente bello. Escuchar su llanto luego de una ardua espera de más de 36 semanas, apreciar su primera mirada, sentirlo junto a ti, son cosas que solo los que han sido padres amorosos lo entendemos.
No quiero referirme a aquellos padres que de uno u otro modo han dejado de lado a sus hijos. Lo que se pierden. Para ellos les resumo una frase que tanto me impactó cuando la lei por medio de un chat por parte de un amigo: "No pienses en lo que vas a perder; piensa en lo que vas a ganar". Y, señores, se gana mucho.
Pero esto de ser padre es un arduo camino que nunca acaba, así tengas 80 años. Uno siempre será padre y querra lo mejor para sus hijos. Claro, si y solo si existe un vínculo bien construido; caso contrario, como pasa en la mayor parte del mundo, los hijos dejarán de lado a sus padres y solo se acordarán de ellos en días como estos.
Creo que hoy más que nunca entiendo cómo mi padre me ha mirado durante estos más de 28 años que tengo de vida. Ahora sé el porqué de sus preocupaciones, esa mirada de ternura que me lanzaba cuando cometía travesuras, esas caeas de preocupación a fin de mes para pagar la matrícula de mi colegio, esa impotencia de no poder darme lo que tan estupidamente le pedía cuando era adolescente. Cosas que estoy empezando a darme cuenta, a ver cuánto es lo que vale realmente la vida.
Yo no puedo hablar mucho sobre lo que es ser padre, recien tengo en este excelente oficio cuatro meses y medio, y sé que el camino será arduo, difícil, pero sinceramente hermoso.
Read rest of entry

lunes, 14 de junio de 2010

Hay cosas que ni que


Hay cosas que no entiendo en esta vida, cosas que quisiéramos saber el significado o cosas que entendiéndolas, no las asimilamos ni nos esforzamos en tratar de entenderlas.
Hay cosas en este mundo que ayudan a muchas personas a ser felices, a estar bien; pero que nos afecta a o nos choca porque creemos o necesitamos a esa persona a nuestra lado.
Hay cosas que se hicieron para ser dichas; otras para ser gritadas o escupidas; y otras tan solo para ser escritas.
Hay cosas que cuestan y que pesan más que una duda en el alma, cosas que no se puede decir en la luz del sol, cosas que se marchitan si es que callas muchos.
Hay cosas que se prenden como un hoja seca, cosas que se las lleva el viento o que se ponen amarillas con el transcurso del tiempo.
Hay cosas que no mueren, que reviven y que entendemos; cosas que por el transcurso de los años se hacen más estable; o cosas que por el tiempo se hacen polvo y barro de nuevo.
Hay cosas que uno quisiera tener a su lado siempre, cosas con las que uno se hizo hombre, ser humano completo; pero que tiene que dejar porque son cosas no eternas.
Hay cosas que no marean y cosas que causan risa cuando respiramos fuego; cosas que no pueden ser una verdad porque aún son una mentira; o una mentira mal escrita en la punta de la lengua.
Hay cosas que se esparcen como cenizas, pero que no son hijos del fuego, sino pedazos de un esperanza que no pudo ser dibujada.
Hay cosas que no se parecen en nada al rostro de la vida, cosas que nos hacen cultivar una lágrima en la mejilla, cosas que se tiñen de rojo o de negro como el no.
Hay cosas que queremos y que buscamos con locura, cosas que simplemente no pueden ser nuestras en la vida real, cosas que alcanzamos con la ayuda de una hoja en blanco y de la imaginación.
Read rest of entry

miércoles, 2 de junio de 2010

Poema de un si condicional


si me miras
no cierres los ojos,
el silencio de tu palabra alada no es el mismo de tu boca

si me vuelas una palabra de los dientes
y no te arrepientes
no olvides que alguna vez fui el que plantó la palabra
en la orilla de tu libro

si me hieres y tocas una piedra y la haces pan
no recuerdes lo que una vez pintamos en el tiempo
no mires el recuerdo que se esconde en un par de hojas amarillas
no leas esas hojas que le viento se pondrá celoso

si me recuerdas y crees que aún eres el cielo
no dudes en decir mi nombre y en buscar mis pisadas
no dudes en mover al sol con tu beso
pues siempre estaré detrás tuyo
esperando a que des la vuelta
esperando a que el mundo se pinte del color de tus ojos
Read rest of entry

martes, 1 de junio de 2010

Encuentro - Segunda Parte


Recuerdo que esa semana me convertí en algo que no era, en una especie de seductor o afanador sin experiencia. Yo, que era más tímido que perro abofeteado de cachorro, ahora estaba que "gileaba" a una chica que recién había conocida. Sí, yo, el que nunca se atrevía a hablarle a una chica que le gustaba y que si lo hacía se ponía a balbucear sin éxito, espantando a la fémina deseada.
Luego del primer encuentro en la biblioteca, la vi nuevamente allí tratando de resolver unos problemas del famosísimo curso de Razonamiento Matemático. Si mi mente no me juega una mala pasada, ella trataba de encontrar la respuesta de este típico problema de las bolitas agrupadas que se tienen que averiguar cuantas hay al final. Lo cierto era, y en eso mi memoria no me falla, que me acerqué a ella, que me senté a su lado.
-¿Se puede?
-Sí.
-Me recuerdas, ¿no? El amigo de J.
-Ah, sí.
-¿Qué haces?
-Resolviendo un problema de R.M. ¿Sabes?
-Sí, claro.

Y después de unos 15 minutos tratando de resolver lo que no sabía, llamé a mi amigo W, quien al instante desarrolló el problema, explicándole luego a S cómo solucionarlo en un dos por tres. Hay personas que nacen para las matemáticas y otras, como yo, que creemos que lo nuestro es escribir.

Recuerdo también que aquella misma tarde, ambos nos pusimos a examinar nuestras billeteras. No sé muy bien cómo llegamos a ese punto, pero yo me encontraba auscultando el interior de su tarjetero y ella también el mío.
Y sucedió lo que tenía que suceder: encontrar algo prometedor, como todos creo que tenemos en nuestras benditas billeteras y que lo dejamos allí con la "esperanza" de que nadie nunca lo verá. Ella encontró un almanaque de 1998de una marca de cerveza del Cuzco, con una figura en la parte posterior que dejaba ver o insinuaba la silueta de una chica desnuda a contraluz. Un desnudo sutil, pero que a mis 17 años era lo más hot que podía poner entre mis documentos.
¿Roche? Claro, pero no mucho, eso creo. Pues a pocos instantes salió a la luz un almanaque similar al mío pero para mujeres, en donde se veía a un hombre desnudo con una pelota de fútbol tapándoles las "pelotas".
No recuerdo muy bien de que más hablamos ese día, creo que de gustos, de colores, de mil autores; lo que sí se me viene a la mente es que yo cortésmente me ofrecí a acompañarla al paradero de su combi, e hicimos la clásica ruta de todos los adolescentes preuniversitarios que frecuentan Lima Cercado: jironear.
Salimos de la academia preuniversitaria que quedaba a pocas cuadras de Jirón de la Unión y nos pusimos a conversar de n cosas. Lo único que mi memoria no borra es que nos quedamos en medio del puente Trujillo (cuando había unas escaleras que bajaban a la avenida Evitamiento, en donde se podía tomar las combis), mirando como las aguas del río Rímac pasaban mientras ella me comentaba problemas familiares de una amiga suya, problemas que le chocaban tanto a la chica que pensaba en el suicidio.
Luego de la conversa, vi como tomaba su carro para dirigirse a su casa, como subía a la combi, como el carro partía llevándose un puñado de mis ilusiones y esperanzas.
Read rest of entry