lunes, 26 de abril de 2010

Recontradivagaciones sin pies ni cabeza

Luego de varios meses entro en este espacio virtual para escribir aunque sea un par de líneas y jalármelas por la nariz (je, je).
Era obvio, el hecho de convertirme en padre, de tratar de ser un ser humano normal con logros, metas y una familia, es algo que a todos nos toca alguna vez en la vida, pero que no muchos logran hacerlo a cabalidad.
Es ciero, quizá fue algo que salió de nuestras manos, de nuestras voces y nuestras edades; pero la vida que estoy llevando ahora es totalmente distinta de la que tenía hace menos de un año.
Las cosas han cambiado para bien, me gusta el nuevo rol que estoy desempeñando a pesar de que sea un cachimbo en el hecho de ser padre, padre de un precioso niño que vino a este mundo un 27 de enero del 2010.
Quizá no tenga el tiempo suficiente para escribir o salir con los amigos a las fiestas o bares que solíamos concurrir; pero el hecho de ver una sonrisa de ese pequeño ser compensa cualquier miedo, duda o frustación.
Es algo realmente hermoso saber que un ser de tu interior (a pesar que no haberlo llevado tu por más de nueve meses) depende de ti, pero que cuando te toca la mano, te la aprieta para ser más exactos con esa fuercesita de infante, es algo incomparable. Algo que no se puede explicar a menos que seas un padre cariñoso.
¿Que si extraño mi vida anterior? Quizá un poco, quizá aun me pican los pies por salir con los patas, de quedarme un fin de semana con ellos mataperreando (y quizá lo haga de vez en cuando), pero cuando uno es padre, uno adquiere otros motivos para soñar, para vivir, para creer.
Creer, eso era lo que necesitaba. Ya que el hecho de traer a un nuevo ser a este mundo implica el creer en la vida, el asumir un compromiso por hacer de este lugar un mundo mejor, un espacio en donde los pequeños (entre ellos mi hijo) tenga un lugar para ser feliz, para desarrollarse plenamente aunque veamos a diario que el mundo se cae a pedazos, que se destruye por la mano del hombre, de un hombre viejo.
Cosa contrario a los niños, quienes si son criados en valores, en veracidad, en esperanza, serán capaces de crear un nuevo espacio en este mundo en donde ser felices, en donde la inseguridad sea cosa del pasado. Suena a imposible, a tiempo futuro desiderativo apastrulado; pero es algo que creo la mayoría de padres queremos para nuestros hijos.
Creo que está demás decir que este no es un artículo redactado con dos manos y los ocho dedos legales que tiene que tocar los teclados de un compu, este articulito es uan fumadita, una parte de mi imago que quería vomitar y compartir con todos los que se atrevan a leer este espacio.
Agradecimientos: A todos aquellos que me han acompañado a lo largo de este camino y en esta "tarea" de convertirme en padre; en especial a los madagascares y a mi Compay I.
Apropo, me mudo a Wordpress prontito.
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