lunes, 12 de octubre de 2009

Crónica de una tarde en donde Perú jugó como Perú

El sábado en la tarde me reuní con los amigos de siempre para ver el esperado partido entre Perú y Argentina. Luego de leer varios artículos publicados en un periódico local, que sí tienen mucha razón, llegué a la casa de C con el mismo optimismo de ver en la calle a un perro leyendo un poema de Benedetti.
Y lo clásico, Perú arrinconado en su arco, Perú tratando de atacar y crear un par de jugadas de gol que siempre desperdicia. Vino el gol de Argentina y a poco minutos del final, vino una luz que nos tapó la boca a las cuatro personas que estabamos frente al televisor: Perú había logrado meter un gol a Argentina cuando casi el partido estaba finalizado, cuando hasta la naturaleza nos mentaba la madre con esa maldita lluvia, cuando el árbitro le sonreía a Maradona.
Pero la peruanidad llegó en ese momento, el pan que se nos quema en el horno vallejiano llegó justo allí, la pregunta zavalitiana que escribió el señor Vargas en uno de su libros se volvió a leer... Argentina nos arrimó a nuestro arco, los nervios vinieron y un corner nos devolvió a lo que temíamos: el Perú no está preparado para ganar. Gol de Martín Palermo.
País de fracasados, gritó B en la sala de C. La desazón, la alegría de nuestras caras se borró.
Pero es cierto lo que dijo B, ¿somos un país de fracasados?, ¿no tenemos una mentalidad que nos haga hacer algo por nosotros mismos?, ¿es que aún arrastramos esa ominosa cadena?
Casi, casi, casi ganamos, casi llego a la hora, casi casi soy un ciudadano ejemplar, casi saco mi titulo, casi me compro el carro, etc.
Sé que el fútbol peruano no es el deporte indicado para despertar pasiones, creo que hay deportes más hermosos que ese en donde 23 sujetos juergueros, tramposos y ególatras corretean una pelota pensando en las chelas que se van a tomar esa noche. Sé que el fútbol peruano es una mierda, pero me chocó, como hace años no me chocaba, que la selección pierda de esa manera.
¿Somos un país jodido lleno de personas que creen que se pendejo es ser el mejor? Por mi hijo quiero creer que no, quiero creer que somos un país perfectible, quiero creer...

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