domingo, 18 de octubre de 2009

Confesión de una mente en estado etílico

me callo mi nombre
me muerdo el diente de café
me entierro entre versos inconclusos
me ahorro en tinta de lápiz
me encierro en un árbol caído
me tomo del brazo en un abrazo
y me paseo en el fuego
me hago humo
me escupo
me vomito en el pantalón
me estrello de rojo
me visto de blanco
me subo a lo alto de un pañuelo
me deslizo por el arco de la derrota
me río
me hago un río entre mis piernas
me crucifijo con una cebolla
me canto en silencio una oda
me recuesto en el filo de un cabello filudo
me hago viento y me hago nada
me hago tinta
me hago tecla
verso
me hago vino
me hago canción
me hago mirada furtiva
me hago niño
me hago padre
me hago lágrima dulce
me hago escalera sin peldaños
me hago hoja que no se cansa
me hago vida
me hago muerte
me hago amor

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