sábado, 31 de octubre de 2009

Anécdota de Halloween, monjas y cuadernos de caligrafías


Nunca olvidaré aquel Halloween cuando me preguntaron de qué me disfrazaría. Yo, ingenuamente, confesé, con sentimiento de niño de cinco años, y pensando que mi respuesta era digna de crear un gran susto, "de terruco, señorita".
No faltó más, acabé en la sala de la sempiterna directora rezando 47 padrenuestros, 35 avemarías y 24 credos. Era un colegio de monjas, claro está.
Pero qué le podían pedir a un niño de cinco años que creció viendo asesinatos y coche bombas en los medios de comunicación. Ser un terruco era algo que temer porque con el solo resonar de ese nombre ponían cara de querer ir al baño. Pero, claro, las profesoras de ese colegio que no quiero recordar pero que siempre veo cada vez que salgo de mi casa, insinuaron que mi pequeña psique era algo para estudiar con detenimiento y quién mejor para llevar a cabo esa tarea: una madre dominica con más arrugas que Laura Bozzo.
Reuniones con mis padres en el colegio, charlas con la psicóloga, humillaciones más y menos; hasta que el asunto quedó sanjado cuando presenté medio cuaderno de caligrafía lleno con la siguiente frase: "No me disfrazaré de terruco en Halloween y repudio esta celebración porque son fiestas paganas".

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P.D.: El Halloween de ese año no me disfracé ni salí a pedir dulces casa por casa, tal como lo hacían los vecinos de mi cuadra. Aunque, secretamente, les revelaré que sí me disfracé: de un niño que aborrece a las monjas.
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jueves, 29 de octubre de 2009

Pensamiento acerca de la muerte de una chica por la barras y los medios de comunicación.


Desde hace pocos días se escucha de la muerte de una chica que fue lanzada por "barristas" de la U. La prensa, la Internet, los diferentes medios hacen resonar esta noticia por los cuatros costados del Perú. No cuestiono todo esto, más bien, pienso que es bueno; como tampoco pretendo defender la insanía de las "barras bravas" que no son sino asesinos en potencia pues están en tribus, en grupos, y se ha demostrado científicamente que las personas al estar en grupos, menos usan el cerebro.
Lo que me deja incómodo, preocupado es "la campaña" que se hace por esta muerte. Escribo esto porque no es la primera vez que alguna barra asesina a una persona. Ha pasado en varias ocasiones, basta revisar los periódicos de 50 céntimos para darse cuenta de esto; quizá en este caso, como manifiesta Beto 0rtiz en su programa Enemigos Íntimos, es que este caso le ha sucedido a una "familia de bien". Mmm..., ¿existe familia de mal?, o sea, ¿se permiten las categorías en los seres humanos?, ¿no somos iguales todos?
Creo que esto es el eterno problema, el que se dió en Tarata, el que se sintió cuando fue el terremoto del 2007. Lo que no sucede en Lima, en la "Lima fashion", no es nada, son solo noticias de pasquines que se leen como quien lee una tira cómica, o, claro, que no merecen ni ser publicadas en "diarios importantes"; pero cuando sucede en la "Lima que sí vale"... Ouch, eso sí duele, eso sí tiene que ser informado.
Como manifesté, no defiendo ni repudio algo, más bien, estoy en contra de las barras; pero, eso sí, distante de los medios de comunicación y de las ideas centralistas, egocéntricas y discriminadoras de muchas personas.
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martes, 20 de octubre de 2009

Year of the rat

A menudo circula en la Internet información errónea, este es el caso de un supuesto video alemán que se presenta en el Facebook como ganador de un concurso de cortometrajes en Europa. Lo cierto es que este video tiene un dueño y un realizador, son Badly Drawn Boy y Monkmus, quienes no tienen nada de alemán, ya que el primero es más inglés que un hooligan con cinco grados de alcohol en la sangre y el segundo más gringo que un misil matando personas en un país árabe, aunque sus ojos muestren rasgo ponjas. El video, que en el Facebook se dice llamar Abrazo, se llama de verdad "Year of the rat" y la canción pertenece al álbum One plus one is one, lanzado el 2004.
Respecto a que si ganó algún es premio, sí es cierto; pero ganó dos premios y ambos de animación. Uno de ellos fue en el SxSw Film Festival, un festival gringo que se realiza en Texas; y el otro, en el Festival International du Film d'Animation d'Annecy, que se lleva a cabo en Annecy, un pueblo localizado al este de Francia. Ambos premios en el 2005.
Confieso que este es mi primer acercamiento a la música de Badly Drawn Boy y a la animación de Monkmus, quienes hicieron de este video un poema visual con movimiento que nos hace recobrar aquello que creemos lejano: el poder del amor para cambiar el mundo.
Disfruten el video, espero que les guste.



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domingo, 18 de octubre de 2009

Confesión de una mente en estado etílico

me callo mi nombre
me muerdo el diente de café
me entierro entre versos inconclusos
me ahorro en tinta de lápiz
me encierro en un árbol caído
me tomo del brazo en un abrazo
y me paseo en el fuego
me hago humo
me escupo
me vomito en el pantalón
me estrello de rojo
me visto de blanco
me subo a lo alto de un pañuelo
me deslizo por el arco de la derrota
me río
me hago un río entre mis piernas
me crucifijo con una cebolla
me canto en silencio una oda
me recuesto en el filo de un cabello filudo
me hago viento y me hago nada
me hago tinta
me hago tecla
verso
me hago vino
me hago canción
me hago mirada furtiva
me hago niño
me hago padre
me hago lágrima dulce
me hago escalera sin peldaños
me hago hoja que no se cansa
me hago vida
me hago muerte
me hago amor
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jueves, 15 de octubre de 2009

Generaciones diferentes


Ahora que voy a ser padre me preguntó sobre cómo criar a mi hijo, lo que me llevó a pensar en la forma en que me criaron y cómo fueron criados la gente que conozco. No sé si lo que a continuación escriba suene a medio nazi, pero creo que tiene mucho de cierto.
Pertenezco a la generación ochentera, aquella que fue criada bajo el gobierno del padrasto Alán Damián Pérez, viendo los goles de Argentina en el mundial de México 86, soy de aquellos que hicimos cola para comprar pan en las mañanas, que alguna vez comimos en comedor popular, que escuchamos como detonaban bombas por los alrededores de nuestras casas, que veíamos luces por los cerros cuando los de Sendero se tumbaban torres de alta tensión, lo que nos mandaba derechito a nuestras casas por la falta de energía eléctrica o lo que propiciaba que jugáramos unas buenas escondidas. Soy de aquellos de los que aún gozamos con la última Yola Polastri en América Televisión y de los que nos deslumbramos con las yucas de las dalinas en Panamericana, soy de aquellos que alguna vez vio al loro Lorenzo con Mirtha Patiño en el canal de estado, los que vimos los últimos años de Ferrando y de Risas y Salsas. Pertenezco a esa última generación que sintió los golpes o peñizcones aún permitidos de los profesores, de los que viaja en microbús mismo sardina, de los que jugó con los billetes que valían millones de Intis (sí, ese con el rostro de Vallejo y que valía diez mil). Soy de aquellos que aún íbamos a la biblioteca a sacar información para hacer nuestras tareas, etcétera.
Siendo de aquella generación me puse a compararla con la que siguió: la generación del noventa. La era Fujimori, la corrupción generalizada, el laurabozismo de la televisión, el acto de lamer axilas, los carritos sangucheros, los cómicos ambulantes, las combis, los cobradores subempleados, el nacimiento del furbó como deporte nacional emblemático, las barras bravas, tener a Waldir como ídolo juvenil, las vedettes como contraportada de los diarios de cincuenta céntimos, los mismos diarios de cincuenta céntimos, la hiperamarillización de los medios de comunicación, los psicosociales, las vírgenes que lloran, la caída del comunismo, la llegada del consumismo, el Internet, la globalización, el cable, los celulares, la tecnocumbia, la coima se institucionaliza como deporte nacional, la pendejirización in extremis, etcétera.

No sé cómo pasó pero pasó, los que nacimos en la década de los ochenta crecimos en un contexto que nos exigía, que nos hacía pensar, imaginar (¿quién en un apagón no ha escuchado una historia de un familiar?) y, a veces, hasta tener miedo. En cambio, en los noventa, no hubo presión del contexto, hubo mas bien embrutecimiento por parte de los medios de comunicación, hubo corrupción (que hasta ahora perdura), hubo una cultura de falta de valores, de pisar o ser pisado.
Generaciones que se quedaron marcadas en la psique de los que fuimos criados en los ochenta y de los que fueron formados en los noventa. Generaciones diferentes, quizás, nosotros, los de los ochenta seamos por eso un poco más pensantes, quizás...
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lunes, 12 de octubre de 2009

Crónica de una tarde en donde Perú jugó como Perú

El sábado en la tarde me reuní con los amigos de siempre para ver el esperado partido entre Perú y Argentina. Luego de leer varios artículos publicados en un periódico local, que sí tienen mucha razón, llegué a la casa de C con el mismo optimismo de ver en la calle a un perro leyendo un poema de Benedetti.
Y lo clásico, Perú arrinconado en su arco, Perú tratando de atacar y crear un par de jugadas de gol que siempre desperdicia. Vino el gol de Argentina y a poco minutos del final, vino una luz que nos tapó la boca a las cuatro personas que estabamos frente al televisor: Perú había logrado meter un gol a Argentina cuando casi el partido estaba finalizado, cuando hasta la naturaleza nos mentaba la madre con esa maldita lluvia, cuando el árbitro le sonreía a Maradona.
Pero la peruanidad llegó en ese momento, el pan que se nos quema en el horno vallejiano llegó justo allí, la pregunta zavalitiana que escribió el señor Vargas en uno de su libros se volvió a leer... Argentina nos arrimó a nuestro arco, los nervios vinieron y un corner nos devolvió a lo que temíamos: el Perú no está preparado para ganar. Gol de Martín Palermo.
País de fracasados, gritó B en la sala de C. La desazón, la alegría de nuestras caras se borró.
Pero es cierto lo que dijo B, ¿somos un país de fracasados?, ¿no tenemos una mentalidad que nos haga hacer algo por nosotros mismos?, ¿es que aún arrastramos esa ominosa cadena?
Casi, casi, casi ganamos, casi llego a la hora, casi casi soy un ciudadano ejemplar, casi saco mi titulo, casi me compro el carro, etc.
Sé que el fútbol peruano no es el deporte indicado para despertar pasiones, creo que hay deportes más hermosos que ese en donde 23 sujetos juergueros, tramposos y ególatras corretean una pelota pensando en las chelas que se van a tomar esa noche. Sé que el fútbol peruano es una mierda, pero me chocó, como hace años no me chocaba, que la selección pierda de esa manera.
¿Somos un país jodido lleno de personas que creen que se pendejo es ser el mejor? Por mi hijo quiero creer que no, quiero creer que somos un país perfectible, quiero creer...
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