viernes, 3 de julio de 2009

Confesión no confesa

Debo confesar que aún tengo miedo
cada mañana que amanece
cuando contemple frente al espejo
que aún sigo siendo ser humano
que aún conservo estos cabellos
y que no sé a dónde tengo que dirigirme.

He de confesor con sinceridad
que durante muchos años
no fui quien creyeron que era
que no comía nubes
ni pateaba tildes en las palabras mal escritas
que me acostaba con el sueño
de que todo se haga ceniza y calor

He de decir la verdad en mis cuatro paredes
he de cultivar una nota en re menor
y clavarla en la pared
para rendirle pleitesía
mientras con la otra mano recorro
el lado muerto de lo que llaman vida.

He de morder el vientre de una madre
y confesar que nunca supe si mi nombre
debía continuar
si mi aliento debía de ser vino
porque, según los versos no habidos,
he de confesar que nunca estuve vivo.



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