lunes, 8 de junio de 2009

¿Esto acabó?

Han pasado tres días de la matanza de policías y nativos en la selva nororiental del Perú, pero el gobierno y sus autoridades se lavan las manos y no hacen un mea culpa de todo lo ocurrido. Lo que se sabe desde acá de Lima, por parte de algunos medios de comunicación de fiar y de blogs, muestran que aún siguen los conflictos entre policías y compatriotas aborígenes, y que se ha programado una nueva marcha para dentro de tres días.

Sobre el número de muertos por parte de los aborígenes, según el gobierno del Perú, son solo 9. suena a chiste de mal gusto, a idiotez; pero según los testimonios de los pobladores de la zona, de periodistas que han estado en el lugar en los momentos de la desgracia, se habla más de 50, e inclusive muchos más.

Los muertos de los aborígenes fueron quemados, juntados en grupos, puestos en bolsas negras y tirados al río. Lo que se ha querido con estas acciones es borrar las evidencias de la masacre ocurrida, tal como se quizo hacer en el Frontón.

Está todo claro, el gobierno se muestra como incapaz de soportar a un otro que no comparte su modo terco de pensar, de actuar..., y qué hace: lo asesina. Parece que aún siguiéramos en décadas atrás en donde no se respetaban los derechos humano, como si la barbarie y la muerte fuera lo único que nos hace ser peruanos.

Fuente fotográfica: http://catapa.be/en/north-peru-killings (se advierte que hay fotos muy fuertes)

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