domingo, 7 de junio de 2009

Crónica de una masacre anunciada


Uno piensa qué diablos pasa por la cabeza de nuestros políticos al hacerse de la vista gorda por una guerra que estaba de hace más de cincuenta días anunciada. Claro, como aquellos lugares no es Lima ni importa una cuantiosa suma de votos en las próximas elecciones, no es nada significativo.

Por ello la desidia de nuestra clase política de dejar de lado y desconocer la calidad de humanos a los pobladores de la selva del Perú, y proclamar que "no son ciudadanos de primera clase" sin ni siquiera parpadear.

Es inconcebible que hayan sido más de 30 muertos y que estas cifras solo sean vistas, como siempre, como estadísticas. Los muertos son sangre derramada, así sean policías o nativos, son seres humanos que son vistos como meros objetos por aquellos que manejan los poderes económicos y políticos del Perú.

Es indignante que aquellos que solo tiene sus tierras como único elemento para sobrevivir reciban la amenaza indirecta de que estas serán contaminadas, desacralizadas para engordar las cuentas de empresarios que se regodean de ser los dueños del mundo desde sus sofás en el "primier mudo".

Y lo que más indigna es no ver ni un signo de arrepentimiento ni un cargo de conciencia por aquellos que orquestaron esto, es decir a aquellos congresistas que hasta las últimas no hicieron caso a su sentido común y dejaron que ordenanzas de Palacio fueran las que dictaran lo que tenía que hacer; a los ministros que se lavan las manos diciendo que la seguridad y el orden están garantizados (¿seguridad y orden para quién? ¿para los que vivimos en la Lima centralista?); al presidente lavándose las manos (como lo hizo con lo ocurrido en el Frontón) diciendo que la culpa es de los otros, es decir, de los muertos.

Una vez más todo esto da asco, da asco ver las muertes entre peruano, da asco ver a los políticos (los oficialistas y los oportunista) meter su cuchara y querer sacar algo de interés para sus sacos, da asco saber que los medios de comunicación solo informan lo que el gobierno quiere que los ciudadanos sepamos, da asco saber que los peruanos siempre escogemos a lo peor de lo peor, da asco saber que e muy probable que el 2011 suceda lo mismo en la urnas.



Ilustración de Álvaro Portales.

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