martes, 16 de junio de 2009

Cara azul III

Dicen que la manera más fácil de atormentar a una persona es extrayendo de su pasado infantil sus temores, la marca de las bestias que crearon lo que uno es ahora; pero que mejor que deslizarse frente a él y embriagarlo para que delate lo que su lengua oculta, derribar los muros del miedo, del silencio o de la agresividad.
Esa tarde esperó a su hijo frente al colegio, como miembro de toda familia disfuncional, nadie fue a esperarlo. Tan solo él.

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Papá, un señor me dió esto, dijo aquello mientras su cuerpo temblaba y sus ojos derramaban lágrimas sin cesar.
El recibió el pañeulo, en este había un dedo con un anillo, junto a este una hoja con unas palabras que quizá ese hombre nunca en su vida había escuchado:
"Soy, tácitos amigos, el que sabeque no hay otra venganza que el olvido ni otro perdón".

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