jueves, 26 de marzo de 2009

Honor


No sabía qué hacer, al arma me colgaba en el pantalón, durante un momento pensé en la forma fálica que podría ver la persona del frente pero me detuve ante él.

Recordé el cielo, la Lima, la lluvia de Puno, el hecho de no tenerte por más de tres meses y de encontrarte en la cama con él cuando viajé acompañado de la sorpresa.

Lo miré a los ojos y presentí que ers mi fin; era matar y limpiar mi dignidad ante la gente de mi barrio o mantener mi vida y quedarme como una pared manchada de grafities.

Cerré los ojos, levanté el brazo con el arma y disparé.

Nunca lo olvidaré, nunca, la sangre corría por mi cara, mi honor estaba lavado, estaba lavado con mi propias sangre.

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