jueves, 12 de marzo de 2009

Adios y gracias Blanca




Estoy escuchando y viendo a Blanca Varela, en Youtube, sale ella con una blusa amarilla recitando un poema, no sé cuál es, es una vergüenza, ya que me llamo seguidor de ella; un seguidor-admirador-dizque poeta que lamenta su muerte.

Hoy a las 12:02 P.M. la página web de El Comercio lanza la noticia, una hora después deambulando por el mundo web la cojo. No, no puede ser, Blanca ha muerto, me estremezco, no sé que hacer.

Escucho-veo una vez más el poema de Blanca Varela, me percato de que es uno que conozco "Canto Villano" y me emociono, es uno de sus poemas que me gustan, y escuchar su voz, su maternal voz y el modo cómo lo recitan me conmueven.

Mi primer acercamiento a Blanca, a nuestro Blanca, ocurrió el año 1998 en una academia del centro de Lima, un poema, ese que dice "soné con un perro, con un perro deshollado"; bastó escuchar esos versos para reafirmar mis ganas de meterme en ese vano oficio llamado la literatura. En aquellos tiempos era un simple estudiante preuniversitario que de debatía entre la ingeniería electrónica o la literatura, lo confieso, José Watanabe, Blanca Varela y, sobre todo, César Vallejo, me tomaron de la mano para estudiar lo que estudié.

Sé que no soy solo en único que se metió a una escuela de literatura por la afición a un escritor, conozco a un par que lo hicieron por Vargas Llosa, pero la poesía es más pura, más delicada y personal. Si se piensa que la literatura es un lujo, la poesía lo es aún más. Casi no ha habido poeta que viva por ser poeta, se me viene a la mente uno: Neftalí Reyes; pero son casos "milagrescos"; elegir ser poeta es ser nada entre la nada, ser una persona que no pueda acogerse en un sistema laboral. Es una dulce condena, una hermosa maldición, como diría Blanca.

Retomo el tema, se nos fue Blanca, la amiga de Octavio Paz, me imagino que debe de haberla recibido con alegría en algún lugar del universo, me imagino que debe de estar contenta por volver a ver a su hijo, sí, aquel fallecido en ese accidente aéreo en Arequipa hace ya varios años. Debe de estar al lado de otro grande, el gran Wata, al lado de Pablo Guevara, Eilson, Rosé, de los hermanos Salazar Bondi, amigos de ella propios de la generación del 50, generación a la que pretendieron encasillarte, pero a la cual tu nunca perteneciste porque eras inclasificable. Sí, Blanca, tu muerte nos duele, nos quita la tinta para el verso, nos hace pensar que tu mano nunca volverá a ser vida, nunca volverá a escribir y eso me entristece a más no poder. Sí, Blanca, dejaste muchos hijos poéticos este día, hijos que te quisimos como madre, como guía, como tutora, a pesar de que nunca te vimos en personas, a pesar de que nuestros versos sean nada comparados con los tuyos.

"Aniquilar la luz o hacerla, hacerla como quien abre los ojos y elije un cielo rebosante en el plato vacío", ¿esa fue tu concepción de la vida?, ¿esa fue tu modo de decir sí luego de todas las agonías que padeciste?. Quiero creer que sí, que fuiste más fuerte, más poeta de lo que todos imaginamos. Gracias Blanca, imagino que ese plato que durante años esperó, ya no estará vacío, es que la vida es una decisión, una decisión que recibe todo lo que nos da el universo en un plato, en nuestro plato, en nuestra vida. Y sé que la tuya no fue en vano, te nos diste y te llevaremos en nuestros platos por siempre.


0 comentarios: