martes, 30 de diciembre de 2008

Confesión II


Se acaba el año, ¿se acaban las frustaciones? Claro que no, ellas siempre nos seguiran como aquellos sueños incumplidos de nuestra vida, como aquello que pudo ser, pero que nunca fue.

Se acabe el tiempo y nos darán un segundo más para saber que lo que vivimos fue algo intenso o no, pero fue algo que ojalá algún día logremos catalogar en nuestro albúm de vida y que no lo borremos de nuestro disco duro.

No quiero hacer ningún discurso bonito ni conciliador con el año que viene, que venga nomás, que nos agarre con la crisis mundial, con las acciones que se van perdiendo en el aire como aquel humo de un cigarrillo que se cae de los dedos.

Tan solo quiero mirar mis pisadas, la acera de mi casa y recordar que alguna vez tuve un apellido, un número en la cabeza con el cual batía mis manos en un patio esperando que una mirada me halle entre un todo.

En fin, el año se va, el año entra, los problemas seguirán y mis ojos seguirán gastándose frente a una pantalla, frente a un cielo que nos quiere derretir la lengua.

Una última reflexión: a las doce no saluden a quienes no les cae, sean sinceros consigos mismos.

Feliz Año de la recesión económica mundial¡¡¡

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